Estado crítico comerciante baleado

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Suceso ocurrido el: 23/09/2010

El hombre de 42 años fue ingresado al quirófano del Higa para tratar de salvarle la vida en la noche de este miércoles. El sangriento hecho se produjo en el marco de un asalto perpetrado por dos sujetos que están prófugos

Un comerciante de 42 años fue herido de un disparo en la cabeza en el marco de un asalto. Según se informó, al cierre de esta edición, el hombre permanecía internado en estado de suma gravedad y se prestaba a ser intervenido quirúrgicamente.

Todo comenzó alrededor de las 20 en la esquina de avenida Luro y 190. Allí, de la mano par, en ambas ochavas hay comercios. De un lado un almacén, del otro un polirrubro.

Darío Molina, de 42 años, es el dueño de polirrubro “Silvia”, homónimo de su esposa, de más o menos la misma edad. Mientras trabajaba, a poco de cerrar la cortina y culminar la jornada laboral, dos jóvenes ingresaron armados y pidieron la recaudación.

En ese momento se desató la tragedia. Según las versiones extraoficiales Molina habría intentado defenderse y repeler el asalto con un arma de su propiedad. Los dos delincuentes, que en apariencia eran mayores de edad, no lo dudaron: dispararon al menos tres veces. Una de las balas impactó en el pómulo de Molina y se alojó en su cabeza.

Mortalmente herido, el hombre se desplomó en medio del local mientras su arma caía a su lado; los dos delincuentes emprendieron raudamente la fuga a bordo de una motocicleta de baja cilindrada, roja.

Los tres estampidos sacudieron el silencio y también a su vecino, dueño del almacén ubicado enfrente, quien se dirigía al polirrubro para alertar a Molina porque, minutos antes, había sido asaltado por dos sujetos armados. Al escuchar los disparos notó que había llegado tarde.

El hombre agonizando fue trasladado por sus amigos al Hospital Intersonal General de Agudos con un cuadro de suma gravedad. Los médicos de la guardia al recibirlo intentaron estabilizarlo, en principio sin poder lograrlo. Cerca de las 22, el cuadro aún crítico logró ser estabilizado y permitió que los facultativos tomaran la decisión de intervenir quirúrgicamente al comerciante.

Numerosos vecinos se congregaron frente al lugar del hecho. Allí gritaban por justicia, a la vez que apoyaban a los familiares del hombre.

Entre ellos, Silvia, desgarrada por el dolor, gritaba que su marido “es buena gente” y denunciaba que el barrio “es tierra de nadie” y que “la policía no aparece nunca”.

En el lugar trabajaba mancomunadamente personal de la comisaría sexta, el jefe de la Policía Bonaerense local, comisario mayor Castelli; el titular dela Dirección Departamental de Investigaciones, Fabián Perroni; junto al fiscal en turno Mariano Moyano.

El hermetismo en torno al hecho es importante. Se cree que los dos sujetos son conocidos delincuentes que asolan el barrio. La policía trabaja para hallarlos, mientras la familia Molina aguarda que Darío salga con vida de la operación.

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